“Los médicos me habían dicho que
ese deporte para Ernesto era simplemente suicida. Que su corazón no
podía aguantarlo. Una vez se lo dije y me contestó: 'Viejo me gusta
el rugby y aunque reviente voy a seguir practicando'. Ante tanta
insistencia decidí usar otros procedimientos. Mi cuñado Martínez
Castro era presidente del SIC y le pedí que sacara a Ernesto del
equipo en que jugaba”, escribió hace 60 años Ernesto Guevara
Lynch, padre de El Che. Y así parecía terminar el paso de Ernesto
Guevara de la Serna por el deporte de la pelota ovalada.
