19.7.10

CONFLICTOS ÉTICOS EN LAS INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS

Stella Maris Martínez, miembro de la Comisión de Ética de la Investigación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), desarrolló los principales ejes de análisis en la relación actual entre la ética y los avances científicos. Aseguró que la ciencia necesita mayor control externo y que las investigaciones deben realizarse sólo en el caso de que existan condiciones concretas de que la población donde se desarrolle vaya a obtener ventajas.


En ocasiones, el acelerado ritmo de los avances de la ciencia exhibe conflictos éticos de importancia. La relación entre el control de las investigaciones y las necesidades de empresas, instituciones y laboratorios que desarrollan estudios específicos, corre el riesgo de potenciar sólo una imagen acrítica de la ciencia.

“En la actualidad, existe una fascinación por ella. Por un lado, este encandilamiento es positivo porque luego de tantos siglos de persecución no vamos a tener a otro Galileo Galilei. Hoy, cualquiera de nosotros puede comprobar el beneficio del progreso de la ciencia en la vida diaria. Pero este encandilamiento puede ser peligroso; lo que no debe pasarnos es entender a la ciencia como una magia ya que no podemos ser acríticos con ella”, explicó a InfoUniversidades Stella Maris Martínez, miembro de la Comisión de Ética de la Investigación de la UNR.


“La ciencia neutral no existe. Se investiga lo que da dinero, se desarrolla lo que es económicamente rentable. La ciencia necesita mayor control externo, porque el aparato científico mueve poder y mucho dinero”, señala Martínez. Y agrega que “Francis Bacon, uno de los fundadores del método científico, sostuvo que ‘la ciencia es poder’. En ese momento era un descubrimiento, hoy lo tenemos claro. Otro investigador, Diego Gracia, sostuvo que hasta la Segunda Guerra Mundial, la sociedad no tenía una idea de control para los investigadores. Esto se modificó cuando empezaron a caer las bombas atómicas. A partir de ese momento, hubo un cambio de percepción de las personas”.

La investigadora remarcó que el funcionamiento adecuado de las comisiones de ética en las investigaciones es fundamental para que la ciencia no siga sobrepasando límites y para que sus desarrollos beneficien a la sociedad. 

“Todas las investigaciones deben tener controles; los comités de ética deben ser independientes y con cierto poder, porque tienen que decidir cuestiones que nos involucran a todos. Una investigación debe realizarse sólo si existen posibilidades ciertas de que en la población donde se desarrolle obtenga ventajas. Las grandes compañías farmacéuticas, muchas veces, vienen a realizar en el 'tercer mundo' lo que en el 'primer mundo' no pueden hacer, e investigan cuestiones que sólo les interesan a ellas. En nuestro país, por ejemplo, no hay medicamentos para enfermedades como el chagas, la lepra o el paludismo, que es la enfermedad que más mata en el mundo”.

La necesidad de desarrollar políticas claras y contundentes en esta temática es un motivo de urgencia para Martínez: “Nuestra Universidad tiene un Comité de Ética que produjo una resolución del consejo superior en la que se sostienen fuertes recomendaciones para los investigadores y se los hace responsables”.

Por último, la especialista otorga un camino posible que pueda contrarrestar el pesimismo actual: “El pesimismo pasa porque uno observa que el poder y el dinero se han transformado en una pesadilla para la investigación científica, porque se investiga lo que les interesa a las grandes compañías. Sin embargo, creo que son males de época y debemos continuar esforzándonos en otro camino para potenciar un resurgimiento determinante de la ética”.

Fuente: InfoUniversidades